Este documento es una invitación a redescubrir los dos faros que rigen nuestra existencia. Desde el calor intenso en nuestras costas hasta la serenidad de una noche en el campo, el Sol y la Luna son los protagonistas de una historia que ocurre sobre nosotros todos los días en El Salvador.
1. El Rey Sol: Nuestra estrella de cerca
El Sol no es solo una fuente de luz; es el motor que dicta el ritmo de la vida en nuestro territorio.
- El Cenit Salvadoreño: Debido a nuestra ubicación cerca del ecuador, dos veces al año experimentamos el «Paso del Sol por el Cenit». En esos días, al mediodía exacto, el Sol está tan vertical que los objetos no proyectan sombra. Es el momento de mayor conexión directa con nuestra estrella.
- Luz en el tiempo: La luz que calienta nuestras mañanas en el volcán de San Vicente o el de Izalco tarda 8 minutos y 20 segundos en llegar a nosotros. Lo que ves al amanecer es un «recuerdo» de cómo era el Sol hace unos minutos.
- Manchas y Energía: Actualmente, el Sol está en un periodo de mucha actividad. Esas pequeñas «pecas» que a veces se ven en su superficie son en realidad tormentas magnéticas tan grandes que en una sola de ellas cabría la Tierra entera.
2. La Luna: Nuestra compañera plateada
La Luna es el objeto más brillante de nuestra noche y tiene un impacto tangible en la naturaleza salvadoreña.
- El Pulso de nuestras Costas: En El Salvador, la Luna se hace sentir en el mar. Su gravedad es la que «tira» de las aguas, provocando las mareas que cambian el paisaje de playas como El Tunco o la Costa del Sol varias veces al día.
- La Sonrisa del Cielo: Por nuestra latitud, a veces vemos la Luna creciente «acostada» en el horizonte, pareciendo una sonrisa o una pequeña cuna. Este fenómeno visual es típico de nuestra zona cercana al ecuador.
- Geografía Lunar: Aunque parece lisa, la Luna posee «Mares» (llanuras de lava antigua) y cráteres como Tycho, cuyos rayos de impacto son tan extensos que pueden verse incluso con binoculares sencillos desde cualquier patio salvadoreño.
3. La Herencia Ancestral: El Sol y la Luna en el mundo Maya
Para las civilizaciones que habitaron sitios como Tazumal o San Andrés, estos astros eran los verdaderos guardianes del tiempo.
- Kinich Ahau (El Sol): Los antiguos mayas en nuestra región eran observadores exactos. Usaban la posición del Sol para determinar solsticios y equinoccios, esenciales para decidir cuándo sembrar el maíz.
- Ixchel (La Luna): Representaba la fertilidad y el ciclo de la vida. Muchos agricultores salvadoreños actuales todavía siguen la tradición de sus abuelos de esperar a cierta fase lunar para talar madera o sembrar, manteniendo vivo ese vínculo ancestral.
- Arquitectura Estelar: Nuestras pirámides no están puestas al azar; muchas están alineadas para que el Sol o la Luna marquen fechas importantes al salir por sus cúspides.
4. Encuentros Celestiales
- Eclipses: Son los momentos en que nuestras «dos luces» se encuentran. Cuando la Luna se tiñe de rojo ladrillo durante un eclipse lunar, es por la luz del sol filtrada por la atmósfera de la Tierra, proyectando un atardecer global sobre la superficie lunar.
Uzziel Franco


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